Rothenburg ob der Tauber


O centro histórico!

En el año 970, el noble franco Reinger fundó la parroquia de Detwang, en el valle del Tauber, a un kilómetro de lo que luego sería Rothenburg. La Iglesia de San Pedro y San Pablo en Detwang es la madre de la Iglesia de Santiago.

Alrededor del 1080 los Condes de Komburg erigieron un castillo en las cercanías del más tarde barrio del Spital. En 1116 su herencia queda en manos del Convento de Komburg (en Schwäbisch Hall) y el de Neumünster (en Würzburg).

Conrado III, primer rey de la Dinastía Staufer, adquiere en 1142 el área que se transformaría con el tiempo en Rothenburg. Sobre la colina junto al Tauber hace construir el Rote Burg (castillo), que en 1167 sería llamado por primera vez “Castrum Imperiale”.

De la población en las inmediaciones del castillo, a fines del siglo XII, va surgiendo la ciudad, que en 1241 es denominada por primera vez “civitas”: con la primera muralla y una plaza de mercado, una iglesia sede de las órdenes de los Caballeros Teutónicos y los Caballeros de San Juan, el Convento de las Dominicanas y el Monasterio de los Franciscanos.

Al principio, la ciudad es gobernada por enviados directos del rey. Pero paulatinamente desde el seno de las familias patricias surge un grupo de burgueses que administrarán la ciudad independientemente a través del Concejo, que cuenta con el apoyo real.

El apogeo de este desarrollo es en 1274, cuando el rey Rodolfo le otorga a Rothenburg el privilegio de ser una Ciudad Imperial Libre. Hasta fines del siglo XIV, la ciudad será en los hechos autónoma, sólo rendirá cuentas ante el Emperador. Con este aumento de derechos y libertades, la ciudad crece también territorialmente: se forman suburbios y se extiende el amurallado para integrarlos. A partir de 1383 la ciudad vuelve a expandirse más allá de los muros. Amplios terrenos, comarcas y derechos son conseguidos a lo largo de algunas décadas, conformando un considerable territorio de unos 400 km², llamado “Landwehr”, que desde aprox. 1430 fue protegido mediante el “Landhege” (las tierras circundantes actuaban también como defensa).

Esta época de expansión coincide con la vida e influencia del poderoso y exitoso alcalde Heinrich Toppler, que en 1408 cae víctima de las oposiciones políticas y los rivales patricios.

El señorío de la clase alta burguesa será interrumpido solamente durante los años 1451 y 1455, luego de un levantamiento del sector de los artesanos. Hasta finales del Antiguo Reino, el Concejo estará marcado por el sector aristocrático. A inicios de la Edad Moderna se precipitan los acontecimientos que cambiarán definitivamente la vida pública y jurídica, así como la estructura social y religiosa de la ciudad. En 1521 fueron expulsados los miembros de la una vez rica y poderosa comunidad judía de Rothenburg. En 1525, revueltas sociales sumadas a la Guerra de los Campesinos debilitan la ciudad.

En 1544, Rothenburg rompe sus compromisos eclesiásticos y abraza la Reforma de Lutero. El convento y el monasterio son disueltos. La ciudad pierde importancia política, pero continúa siendo un factor de relevancia económica en la región, sobre todo gracias a su rico territorio agrícola.

Pero esto se modifica con la Guerra de los 30 Años. Como ciudad protestante, Rothenburg sufre no solamente un conflicto permanente de lealtad con su autoridad católica, el Emperador de la Casa de Austria, sino también la ruina financiera, a causa de pasos de ejércitos, acuartelamientos, contribuciones exprimidoras y las soldadescas en busca de botín. Más de una vez es presa de conquistas militares (1631, 1645) y, además, las pestes diezman la población. Un siglo y medio más conserva Rothenburg su condición de ciudad imperial libre. Finalmente, en los años 1802 y 1803, la ciudad cae en manos del Reino de Baviera, durante las campañas napoleónicas en la Europa Central. Incluso la parte occidental de su territorio agrícola es cedida a Württemberg.

Recién en 1873, con la conexión a través del tren, Rothenburg tiene un respiro. Algún tiempo antes, la ciudad ya había sido descubierta por artistas, literarios y científicos, y así comienza a ser presentada al público nacional e internacional como una joya de la arquitectura alemana antigua, con cada vez mayor fuerza. El turismo comienza a tener un rol cada vez más importante. Pero también la industrialización, aunque en un nivel modesto, brinda sus aportes. Así, el número de habitantes crece y la ciudad prospera.

A partir de 1871 nuevamente se asienta una comunidad judía en Rothenburg. Con la expulsión en 1938, la ciudad acentúa un aspecto histórico indigno: ya desde 1933 es un modelo para la cultura del Tercer Reich. Otro acontecimiento terrible es el bombardeo americano en las últimas semanas de la Segunda Guerra Mundial. El 45% de la ciudad quedó destruida. En la historia reciente de Rothenburg, la exitosa reconstrucción durante la posguerra es el mérito más importante.

PRAÇA

MARKTPLATZ

Es el centro latente de la ciudad. Aquí tienen lugar el mercado semanal, las visitas guiadas, la Danza Pastoril, los fuegos artificiales del Festival Histórico, las presentaciones de los Ambassadors of Music -jóvenes músicos norteamericanos que cada verano deleitan a Rothenburg con su música- … ¡y mucho más!

Los escalones del ayuntamiento son el punto de encuentro para los vecinos y los turistas de todo el mundo. Desde aquí se puede disfrutar la vista de las lujosas casas patricias que enmarcan la Plaza del Mercado. Cada hora, entre las 10 de la mañana y las 10 de la noche, el reloj de la Taberna de los Concejales es ovacionado: el público espera cautivado la escena final del Trago Magistral, cuando el alcalde Nusch, según la tradición, habría tomado de un solo trago 3 litros y cuarto de vino francón, salvando así la ciudad de la destrucción bajo las tropas del Conde de Tilly, en octubre del año 1631. Pero según fuentes históricas, fueron las ciudadanas junto a sus niños que rogaron clemencia en la plaza para redimir a la ciudad.

También en el año 1631, la Plaza del Mercado fue el centro de atención, cuando el rey sueco Gustavo Adolfo y su ejército pernoctaron en Rothenburg. El monarca durmió en el ayuntamiento.

Pero acontecieron también hechos horripilantes: el peor de ellos en 1525, cuando el margrave Casimiro de Ansbach mandó decapitar a 17 agitadores de la recién concluida Guerra de los Campesinos. Los cuerpos permanecieron colgados hasta la noche, "tanto así que la sangre corría por la calle Schmiedgasse".

Por el contrario, fue todo un suceso tranquilo y festivo, cuando en el año 1474 en esta misma Plaza del Mercado el Emperador Federico III de la dinastía Austria cedió Holstein al rey danés Christian.

EDIFÍCIO

RATHAUS

El Ayuntamiento con su ostentosa fachada renacentista domina la Plaza del Mercado. El arquitecto nativo Leonhard Weidmann diseñó y construyó entre 1572-78 el edificio probablemente más imponente de este estilo al norte de los Alpes.

En el año 1250 se había construido un edificio gótico de dos plantas, que puede verse en el Altar Mayor de la Iglesia de Santiago, pintado por Friedrich Herlin.

Mientras la planta oriental desapareció en 1501 luego de un incendio, la planta oeste con su campanario se mantuvo bien conservada hasta hoy.

La extrema horizontalidad de la línea de ventanas y molduras solamente se interrumpe con la torre, donde se aloja la escalera de caracol, y el mirador esquinado. Las arcadas de estilo barroco fueron añadidas en 1681. Están decoradas con los escudos de los siete príncipes electores.

EDIFÍCIO

RATSTRINKSTUBE

Precisamente este sitio que solamente los concejales podían frecuentar, ahora da la bienvenida a todos los visitantes. Aproveche para conocer la historia de Rothenburg in situ: el reloj artístico de la fachada representa el legendario Trago Magistral del 1631. A cada hora en punto entre las 10 de la mañana y las 10 de la noche se abren las ventanas y el alcalde Nusch toma de un solo trago los 3,25 litros de exquisito vino francón, ante la mirada del Conde de Tilly, para así salvar a Rothenburg de la destrucción.

Eche una mirada al frontón de la Taberna de los Concejales y va a asombrarse: junto al gran reloj de 1683 y al indicador de fecha, se halla un reloj solar del año 1768 y un escudo de la Ciudad Imperial. Hoy en día se encuentra en este edificio la Oficina de Turismo de Rothenburg, que podrá ayudarlo en todas sus consultas.

O que fazer ou visitar?

PARQUE

BURGGARTEN

En realidad, este nombre se presta a confusión, ya que ningún castillo del siglo XII tenía un jardín. El nombre correcto sería “Jardines en lugar del castillo”. En este sitio erigieron su castillo los Hohenstaufen en 1142.

Conrado III reinó desde aquí como Rey del Sacro Imperio Romano Germánico, sin embargo fue el único monarca que usó esta fortaleza. Como sus hijos murieron relativamente pronto, las instalaciones perdieron rápidamente su importancia. Aun así, el germen para el desarrollo de la ciudad ya estaba plantado.

Desde la colina se extendió un asentamiento, que en el año 1400 contaba con más de 6000 habitantes, siendo así una de las ciudades más grandes del reino. En 1356, el complejo fortificado fue destruido por un terremoto y las piedras de sus ruinas –la piedra era un material costoso- se utilizaron para la construcción de la muralla. Solamente la Capilla de San Blas fue renovada, aunque originalmente no había sido una capilla, sino la llamada Alta Casa de los Duques (Hohe Haus der Herzoge), probablemente un lugar de conferencias, donde el rey recibía a los invitados. Recién tras la renovación el edificio fue consagrado como capilla y hoy es un monumento conmemorativo para los caídos en las dos grandes guerras. Junto a la capilla se encuentra una placa en conmemoración del pogrom de 1298; la original está en el Museo de la Ciudad Imperial.

El lado sur de los Jardines del Castillo ofrece una vista magnífica sobre la parte sur de la ciudad, asimismo del valle del río Tauber con el Doble Puente y la Iglesia Nuestra Señora de Kobolzell.

También es digno de verse, en el centro del complejo, el jardín geométrico de los siglos XVII y XVIII, con ocho figuras en piedra arenisca, que representan las cuatro estaciones y los cuatro elementos.

Luego de atravesar el jardín, al final, tendrá una vista del valle. Allí reconocerá una torre pintada en celeste: el Palacete de Toppler, construido en 1388. Era la residencia veraniega del poderoso alcalde Toppler. En el palacete antiguamente rodeado de agua, el alcalde recibió entre otros al rey Wenceslao. En los Jardines del Castillo se halla una placa conmemorativa en honor de Heinrich Toppler. Y desde septiembre del 2010, adorna el parque también una columna en recuerdo de la Dinastía de los Staufer.

Saliendo de los jardines en dirección de la calle Herrngasse, se puede observar en la notable Torre del Castillo una máscara, desde la cual se podía arrojar brea al enemigo. En el interior del complejo defensivo también puede verse una pequeña puerta, llamada Ojo de Aguja, un paso para una sola persona.

ATRAÇÃO TURÍSTICA

PLÖNLEIN

Tal vez sea la postal más famosa de Rotheburg: una delgada casa con fachada de entramado (Fachwerk) y delante una pequeña fuente, todo enmarcado con la Torre de Kobolzell y la aún más alta Torre de Sieber. Este fascinante conjunto se completa a ambos lados con las casas burguesas ciudadosamente renovadas.

El vocablo “Plönlein” proviene del latín “planum”, es decir, lugar llano.

Las dos torres (Kobolzell y Siebersturm) fueron construidas en 1204, en la primera ampliación de la ciudad. La Torre de Kobolzell protegía la puerta del mismo nombre, por la que se accedía a la ciudad desde el valle. Mientras que la Torre de Sieber con sus sillares almohadillados conformaba la puerta de entrada sur, hasta que en el siglo XIV finalmente, el barrio del Spital fue incorporado a la ciudad amurallada.

VISITA GUIADA

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